Cómo vender más sin dar un mejor producto
27 de Julio de 2006Soy un consumidor bastante despistado. Generalmente no presto atención a las ofertas (compro casi siempre las mismas marcas), y tengo una pauta de compra más o menos establecida (salvo cuando me dan un disgusto; en ese caso le doy una patada a la tarjeta de crédito)
Además soy amito de mi casa. Estar emancipado y sin novia te lleva a tareas tan románticas como poner la lavadora, limpiar el baño o sacar la basura.
Precisamente poniendo la lavadora he encontrado una de esas técnicas de marketing donde gente muy preparada, con estudios, cinco años de carrera, dos de master y un par de docenas de pollas bien comidas una meteórica ascensión en la empresa, ha encontrado la fórmula para que Kalia venda más botes sin mejorar el producto: cambiar el dosificador.

Me explico: el Kalia es un quitamanchas. Lo uso porque mi madre me lo dijo (punto) y no sé si lava más o menos la ropa. Viene en un botecito rosa muy mono. Hasta ahora incluía un cacito dosificador (una especie de cuchara) con una medida de producto (30 gramos). El bote dice muy claramente: para ropa poco sucia, medio cacito; para ropa sucia, un cacito; para ropa muy sucia, cacito y medio. Fácil: todos tenemos ropa sucia, así que la dosis era una cucharada de producto y puerta.
Pues ahora no. Me sorprendió abrir el bote y encontrarme una cuchara sustancialmente más grande, como dos cacitos de los anteriores. Viene con unas estrías en la parte interior para medir 1/4, 1/2 y 3/4 de cacito. Las instrucciones ahora rezan: para ropa sucia 1/2 cacito, para ropa muy sucia 1 cacito. Teóricamente la dosis para ropa normal (30g) se mantiene (aunque medir a ojímetro con un cacito rosa con fondo rosa siempre es más complicado que llenar la puta cuchara hasta el borde, como hacíamos antes) Para la ropa muy sucia la dosis se incrementa: de 45g (cacito y medio de los viejos) a 60g (un cacito nuevo)
Así que ya se sabe: si queréis vender mucho más sin cambiar el producto, regalad un dosificador más grande.











